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31 oct 2009

ZELAYA CLAUDICA ANTE MICHELETTI

El acuerdo entre las delegaciones del gobierno de facto de Roberto Micheletti y del mandatario depuesto Manuel Zelaya, que prevé la restitución de éste previo aval del Congreso, entró en vigor este viernes, poniendo punto final a una crisis política de cuatro meses.

El texto de cinco páginas, denominado Acuerdo Tegucigalpa-SanJosé-Diálogo Guayamuras (nombre de Honduras antes de la llegada de los españoles), incluye un calendario de aplicación que prevé que "a más tardar el 5 de noviembre" se constituya un gobierno de unidad nacional.

Dicho gobierno seguirá presidido por Micheletti hasta que el Congreso Nacional no vote la restitución de Zelaya, para lo que aún no se definió fecha.

Después de semanas de arduas negociaciones, la delegación enviada el miércoles por la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, encabezada por su responsable para América Latina, Thomas Shannon, consiguió acercar unas posiciones que parecían irreconciliables.

El presidente de facto aceptó la noche del jueves el punto principal del acuerdo, la restitución de Zelaya, previo consentimiento del Congreso, desbloqueando la crisis.

"El Congreso Nacional tomará la decisión de restituir o no al depuesto presidente Manuel Zelaya, conforme lo que establece la Constitución y las leyes hondureñas", dijo a la prensa el presidente del Congreso, Alfredo Saavedra.

"Es un primer paso para concretar mi restitución, que tendrá que sufrir varios momentos. Yo soy un optimista moderado", declaró Zelaya desde la embajada de Brasil, donde se refugia desde que llegó al país clandestinamente el 21 de septiembre.

El acuerdo está lleno de limitantes para Zelaya, que ha tenido que renunciar a su pretensión de reformar la Constitución y quien podría ser detenido para responder de los delitos que le acusa la justicia, ya que no se acordó una amnistía.

Micheletti solicitó a la comunidad internacional que derogue las sanciones contra Honduras y envíe observadores internacionales a las elecciones.

El acuerdo fue recibido con una cautelosa satisfacción por la comunidad internacional, que luchó con denuedo por restablecer el orden constitucional en Honduras.

Shannon, que abandonó Honduras este viernes, calificó de "héroes de la democracia" a los negociadores y alabó el "liderazgo político de Zelaya y Micheletti", mientras desde Pakistán, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, calificaba al hecho como un "histórico acuerdo".

15 jul 2009

ZELAYA EN PIE DE GUERRA

Consciente de que el tiempo apremia después de más de dos semanas en el exilio, y que su rival, Roberto Micheletti, ya está instalado en el poder, con el gobierno prácticamente formado, El presidente Zelaya instó a los hondureños a la "insurrección".

"La insurrección es un derecho legítimo (…) frente a un gobierno usurpador y de militares golpistas", afirmó Zelaya en rueda de prensa en Guatemala, adonde llegó el martes procedente de Nicaragua.

Zelaya incitó a sus compatriotas a la "la huelga, la manifestación, las tomas, la desobediencia civil" hasta que los "golpistas salgan del régimen de facto que han establecido en nuestro país".

El presidente depuesto tiene ahora depositadas sus esperanzas de volver a Tegucigalpa en la negociación que se reanuda este sábado en Costa Rica con la mediación del presidente Oscar Arias.

Ambas delegaciones -la suya y la de Micheletti- regresarán a San José una semana después de haberse ido sin ponerse de acuerdo sobre un tema clave: la restitución de Zelaya en el poder para concluir la actual legislatura que termina el 27 de enero, como lo exige la comunidad internacional que le ha dado su apoyo tras el golpe de estado del 28 de junio.

Pero nada parece indicar que Micheletti, designado presidente por el Congreso Nacional tras el golpe, vaya a retirarse.

El gobierno de facto de Roberto Micheletti acaba de adoptar las primeras medidas económicas para hacer frente a la crisis en Honduras, mientras el depuesto presidente Manuel Zelaya instó a los hondureños a la "insurrección" para forzar su restitución en el poder.

"El gobierno tiene el control completo del territorio", avisó la víspera el canciller Carlos López, uno de los cuatro negociadores de la delegación de Micheletti, quien recomendó a Zelaya y a su delegación que se "carguen de paciencia" en la negociación, la misma que ha pedido el propio Arias.
Mientras Zelaya da la vuelta a Centroamérica y viaja a Estados Unidos para recabar apoyos, el gobierno de Micheletti adoptó la víspera las primeras medidas de tipo económico en su primer consejo de ministros, destinadas a capear la crisis en que se encuentra el país.

"Se reducirán los gastos en compra de vehículos, viáticos, compra de combustible, publicidad y todo gasto innecesario", señaló la ministra quien aseguró que las entidades financieras internacionales no han suspendido los fondos externos ni los países la cooperación con Honduras.

Mientras trata de dar señales de normalidad el país amaneció este miércoles sin toque de queda por segundo día consecutivo, Micheletti ha tenido que hacer frente a la primera baja de su gobierno con la dimisión de Enrique Ortez de la cartera de Gobernación después que había hecho otro tanto de la cancillería.

Ortez, que había dicho del presidente estadounidense Barack Obama que es un "negrito que no sabe dónde está Tegucigalpa", ha tomado la decisión de retirarse para "no causar daño al gobierno de nuestro amigo Roberto Micheletti", según declaró en su carta de renuncia.

LA CIA EN HONDURAS

La ruptura del orden constitucional en Honduras pone en evidencia que la cultura golpista sobrevive en América Latina. Bastó que el presidente Zelaya decidiera llamar a una consulta popular para que los militares en complicidad con la CIA, el poder judicial y la oligarquía tomaran el control para establecer un gobierno de facto encabezado por el derechista Roberto Micheletti quien busca convertir al pueblo centroamericano en una república bananera.

El golpe militar perpetrado en Honduras no es un hecho aislado es parte del andamiaje capitalista, lleva la firma y la marca indeleble de la CIA como en Chile, Colombia y Perú en el pacifico sur, donde la CIA se mueve como pez en el agua; una suerte de cabeceras de playa para los planes de “inteligencia” del Pentágono.

11 jul 2009

ZELAYA NIEGA INJERENCIA DE CHÁVEZ

El derrocado Manuel Zelaya descartó que el presidente venezolano Hugo Chávez tenga injerencia "ni política ni de presencia" en los asuntos de Honduras, negando además que la petrolera estatal venezolana pague sus gastos.

"El que tiene injerencia en Honduras es Estados Unidos, no Hugo Chávez. Él no tiene injerencia, ni política ni de presencia. Nosotros tenemos amistad con Hugo Chávez y respetamos su liderazgo", dijo Zelaya en una entrevista publicada este sábado por el diario La Nación, de San José.

Por ello, justificar el golpe del 28 de junio por su amistad con Chávez no tiene sentido, afirmó. "Esa es una acusación jalada de los cabellos. O sea, porque usted es amigo de un presidente, entonces le dan un golpe de Estado", dijo.

"¿Qué tiene que ver Hugo Chávez con esto? En estas semanas he viajado cuatro veces a Washington, a entrevistarme con (la secretaria de Estado) Hillary Clinton, con gente de la OEA y la ONU. No he ido a Caracas, ese es un prejuicio absurdo", expresó.

Zelaya, que ha viajado en aviones venezolanos luego de que fue expulsado del poder, negó poseer una tarjeta de crédito corporativa de la empresa petrolera estatal venezolana PDVSA, y sostuvo que sus gastos los han pagado de su propio bolsillo o ha sido invitado por los gobiernos que lo han acogido.

"Me pagaron los hoteles en San José. Me los dio la cancillería. ¿Quién me dio la comida? (...) Me invitó (el presidente) Óscar Arias a comer", expresó, sobre los días que estuvo en Costa Rica para participar en el diálogo que busca arreglar la crisis en Honduras.

"He tenido una sola agencia de tarjetas en mi vida y la que llevo es mía. Nunca del gobierno", agregó.

Las negociaciones entre los delegados de Zelaya y del régimen de facto de Roberto Micheletti culminaron el viernes en San José tras dos días de deliberaciones, pero ambas partes volverán a conversar próximamente, informó Arias, que hace de mediador.

10 jul 2009

¿A DÓNDE VA HONDURAS?

La ruptura del orden constitucional en Honduras pone en evidencia que la cultura golpista sobrevive en América Latina. Bastó que el presidente Zelaya decidiera llamar a una consulta popular para que los militares en complicidad con la CIA, el poder judicial y la oligarquía tomaran el control para establecer un gobierno de facto encabezado por el derechista Roberto Micheletti.

Los usurpadores de la soberanía popular históricamente han utilizado un lenguaje demagógico y seudo democrático para legitimar regímenes dictatoriales. Aquí, pasajes del discurso de Micheletti y del dictador chileno Augusto Pinochet, no hay mucha distancia.

Micheletti: “Están hablando de un golpe de Estado, aquí los tres poderes están funcionando, no ha habido un golpe de Estado; el país y la mayoría de sus ciudadanos respaldan la sucesión democrática”.

Pinochet: “Siempre he sido un demócrata, no soy militar golpista, tirano ni dictador. Ante la tentativa del marxismo de infiltrarse en las Fuerzas Armadas, tuve que decidir si debía ser leal con la patria o con el presidente Allende”.

Micheletti: “Hace tiempo no veía un entusiasmo como el que ahora tienen los hondureños. El pueblo dejó de tener miedo a un gobierno que nos quería llevar a la izquierda; nosotros queremos vivir en una derecha progresista”.

Pinochet: “Con enorme inquietud recibí el triunfo del candidato de la equivocadamente llamada Unidad Popular y con creciente angustia presencié cómo en Chile se deterioraba su consistencia social, moral, económica y política”.

Micheletti: “A todos esos países que nos amenazan les diría que si nos van a invadir se van a encontrar con un ejército de 7,5 millones de soldados, que es la población que tiene Honduras, dispuestos a defender la patria, el territorio, las leyes y la constitución”.

Pinochet: “Este es un país de gente cálida que ama la libertad; por eso rechazó al comunismo cuando intentó tomar al país; una larga lucha de la cual nosotros formamos parte”.

Micheletti: “El presidente Zelaya estaba llevando el país hacia el “chavismo”, ese modelo que no es aceptado por los hondureños. Si Zelaya hubiera seguido en el poder desgraciadamente hubiésemos tenido la mala suerte de caer en un orden anárquico”.

Pinochet: “En ningún momento ordené el fusilamientos de personas, había una Junta de Gobierno, solo en defensa propia se podía abrir fuego”.

Micheletti: “Zelaya desobedeció a la Justicia y al Congreso después de que los tribunales declararon ilegal la consulta que pretendía llevar a cabo. Yo me reuní con él muchas veces para intentar convencerlo de que diera marcha atrás pero no hubo forma”.

Pinochet: “¿A quién le tengo que pedir perdón? a nadie, ellos tienen que pedir perdón, todo lo que hice lo haría de nuevo. No tengo odio ni rencor, soy bueno, me siento un ángel”.

Micheletti: “Demos gracias a Dios por haber permitido que la democracia no se interrumpiera en nuestra patria, los héroes de esta jornada democrática son nuestro ejército. El 90% de los hondureños están contentos con lo que ha pasado al país porque se trata de una sucesión constitucional”.

Pinochetti: “Gracias, patria mía, he sido tu soldado y ello me hace feliz.”

Micheletti: “Nosotros vamos a explicarles a los organismos y a los países amigos que aquí no ha habido un golpe de Estado. El país y la mayoría de sus ciudadanos respaldan la sucesión democrática. Estamos orgullosos de lo que hemos hecho”.

En efecto, detrás del golpe militar en Honduras está la mano de la oligarquía que ha convertido al pueblo centroamericano en una república bananera, base política y militar que lleva la firma y la marca indeleble de la CIA.

La ofensiva norteamericana está orientada en crear un clima de inestabilidad política en la región, el caso hondureño no es un hecho aislado. La CIA opera con total libertad, sus informantes y colaboradores se mueven como pez en el agua.

En América del sur los gobiernos de Perú, Chile y Colombia son cabeceras de playa del imperialismo norteamericano. Alan García es el aliado estratégico de la CIA en el pacifico sur.